martes, 13 de octubre de 2009

Fe de erratas

O más bien de distraídos. Me acabo de dar cuenta de que el subtítulo en la cabecera del blog rezaba "intectualoide" en vez de "intelectualoide". Muchos tendrán o curiosidad por saber su significado: es un pseudo-intelectual, de esos a los que les encanta la verborrea pseudo(también)-filosófica, pero además es jactancioso y pretencioso a lo más. Los salones de casi cualquier universidad, desde la Anáhuac hasta la facu de pandrosofía y yerbas tienen a  su intelectualoide de patio, por lo general de diversos intereses y casi siempre involucrados en algún "movimiento de causa social", desde repelar por el aumento del IVA (lo cual no está del todo mal), pasando por movimientos de transfondo socialista izquierdosos, hasta incentivar a armar una revolución porque el gobierno tomó como medida desaparecer a uno de los sindicatos más llorones y mentirosos.
Cuando siento que este blog empieza a navegar por territorios intelectualoides, lo desvío inmediatamente porque los lectores no se merecen leer las incongruentes y banales peripecias de un tipo con cara de listo (o de tonto, si Uds. así lo consideran), narradas con un insufrible tono arrogante; ya hay demasiados weblogs así. Esta personalidad de complejo mesiánico/megalomaníaca/egocéntrica parece atacar intermitentemente hasta al escritor amateur más humilde y sería interesante hacer un análisis psico-sociológico sobre ella.  O tal vez yo mismo sufro por momentos del síndrome que aborresco, sin darme cuenta siquiera, pero creo que el mejor antídoto es  la autocrítica constructiva, además de reconocer y concientizarnos de nuestras limitaciones.